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Brújula de compra

El sector de tiendas departamentales y de autoservicio en México


Por Pilar López, Amadeo Segovia, Carlos García, Alma Beade
(18 de enero de 2013)

Las tiendas de autoservicio y departamentales tal y como las conocemos hoy en día nos parecen un elemento parte de la realidad urbana, incluso podría decirse que su presencia y características han dejado de sorprendernos. Hemos dejado de ser conscientes de todas las actividades que realizamos en ellas y olvidado cómo hace algunos años  había que realizar visitas a distintos establecimientos para poder tener, por ejemplo, todos los artículos que requeríamos para tener cubierta por completo la lista del “super”. El recorrido empezaba con la pollería o carnicería, después a la frutería y verdulería, a la tortillería, y finalmente a la tienda de abarrotes para comprar algunos artículos como platos y vasos, etc. Y que decir cuando además teníamos que hacer unas paradas adicionales para ir a la farmacia a comprar algunas medicinas y a la tintorería a dejar la ropa. Frente a esta situación, en la actualidad, una visita a una tienda de autoservicio implica hacer todo esto y más en un mismo lugar, es decir, no solamente podemos comprar el súper, sino también una multiplicidad de artículos e incluso contratar algunos servicios (como la tintorería, la reparación de zapatos o ropa e incluso no sólo sacar dinero del cajero sino también hacer operaciones bancarias en las sucursales establecidas en ellos).

Las tiendas departamentales presentan una situación similar. En un establecimiento de este tipo podemos adquirir una gran variedad de artículos personales y para el hogar, y en los últimos años también acceder a servicios como agencias de viajes, compra y consumo de alimentos gourmet, entre otros. Además, éstas generalmente se encuentran en centros comerciales lo que multiplica aún más las posibilidades para encontrar en un mismo lugar todo lo que requerimos. Una visita puede implicar no sólo comprar un vestido, sino también zapatos, una lavadora, y contratar un paquete turístico para las próximas vacaciones.

Sin embargo, esta historia no siempre fue así. Las tiendas de autoservicio y departamentales han pasado por un proceso de transformación tanto en nuestro país como en el resto del mundo, derivado de nuevas condiciones económicas, políticas y sociales. Además de la adaptación a estos factores, estos establecimientos con el objetivo de satisfacer las demandas de los consumidores y maximizar sus beneficios han implementado nuevas herramientas mercadológicas, ofertas y promociones que permiten mantener precios atractivos, así como la integración de servicios, lo que permite a los usuarios hacer un uso más eficiente del tiempo.

Los consumidores ante esta realidad gozan de una variedad y surtido vastísimo de bienes y servicios entre los cuales escoger. Por un lado, esta situación es benéfica, ya que amplía las posibilidades de elección en torno a un amplio universo de bienes y servicios, lo que le permite escoger el que más se adecúa a sus necesidades  no sólo en términos de calidad sino también de presupuesto. Sin embargo, por otro lado, demanda de parte del consumidor una necesidad de información constante y actualizada para tomar buenas decisiones de compra, ya que de lo contrario ante la variedad puede sentirse confundido y no necesariamente escoger lo que más le conviene.

Debido a la variedad de tiendas departamentales y de autoservicio en nuestro país y a la importancia que tienen no sólo para el consumidor sino también para la realidad económica de nuestro país, en esta Brújula de Compra te presentamos una radiografía de este sector económico que incluye una descripción en cuanto a sus antecedentes en nuestro país, su proceso de transformación y situación actual, así como algunos datos estadísticos que ayudan a dimensionar su tamaño tanto en términos económicos como sociales. En una segunda entrega, te mostraremos los resultados de la encuesta realizada por la Dirección General de Estudios sobre Consumo de la Procuraduría Federal del Consumidor, para conocer la percepción del consumidor del sector de tiendas departamentales y de autoservicio en el Distrito Federal y el área metropolitana.

Es importante mencionar que a lo largo de ambas entregas, al hablar de tiendas de autoservicio nos estaremos refiriendo a todas aquellas donde es posible encontrar productos perecederos tales como frutas, verduras, congelados, además de otras líneas de productos. Es decir, estaremos identificando a una tienda de autoservicio con aquello que comúnmente todos conocemos como supermercados. Por su parte, las tiendas departamentales, son aquellas donde los productos perecederos mencionados no se encuentran a la venta. Por su parte, las tiendas especializadas son aquellas cuya línea de producto es específica, por ejemplo, ropa, calzado, medicamentos, artículos deportivos, entre otros.


Antecedentes

Las tiendas de autoservicio

La primera tienda de autoservicio abrió en agosto de 1930 en Jamaica, estado de Nueva York, Estados Unidos. Desde su creación, los supermercados fueron creados a partir de un principio diferente al de los comercios minoristas, según el cual se establece el autoservicio de parte de los clientes, los departamentos están separados para líneas completas de alimentos y productos no-alimenticios, se manejan grandes volúmenes de artículos y, en ocasiones, precios rebajados para productos específicos. 1

El surgimiento de éstos fue posible gracias a algunos avances tecnológicos, tales como la aparición del automóvil y del refrigerador, que hicieron atractiva y rentable su creación. Por un lado, el automóvil hizo posible que los consumidores se desplazaran mayores distancias para acceder a los supermercados y compraran una mayor cantidad de artículos que podían ser transportados gracias a éste. Antes, los individuos se desplazaban unas cuantas calles para visitar las tiendas cercanas a sus domicilios y comprar los artículos que requerían, acción que se repetía frecuentemente a lo largo de los días, puesto que sin un auto para transportar los productos era complejo comprar mucho. Por otro lado, el refrigerador, hizo posible almacenar los productos sin que se descompusieran, por lo que comprar una mayor cantidad de bienes inclusive perecederos era rentable y evitaba tener que visitar las tiendas de conveniencia o especializadas continuamente. 2

Para el caso específico de México, el primer supermercado abrió sus puertas al público en 1958. La entrada en escena de los supermercados, al igual que lo que ocurrió en otros países, significó una profunda transformación en la venta de este tipo de artículos, los cuales en nuestro país se comercializaban a través de mercados públicos, tianguis (o mercados sobre ruedas), tiendas de conveniencia y tiendas especializadas. En ese momento, empezaron a establecerse en el país unas cuantas cadenas comerciales cuya presencia era notoria sobre todo en las grandes ciudades y en particular en los barrios de clase media y alta, por lo que durante esos primeros años, se podía decir que satisfacían únicamente las necesidades de la población que habitaba en las áreas mencionadas. 3

Fue hasta finales de los ochenta y la década de los noventa cuando se dieron las condiciones tanto económicas, como políticas y sociales, para que los supermercados se expandieran con dinamismo y se consolidaran tal y como los conocemos hoy en día. En el caso mexicano y en muchos de los países en desarrollo latinoamericanos, fue en ese momento cuando se llevaron a cabo procesos de liberalización económica que permitieron la entrada tanto de capitales como de inversión extranjera, lo que fomentó la entrada de cadenas comerciales norteamericanas sobre todo pero también europeas, que poco a poco se fueron estableciendo en los países primero mediante la alianza con cadenas comerciales locales y después, a través de la compra de éstas. Junto con este cambio, jugó también un papel importante el proceso de urbanización y construcción de infraestructura y carreteras que conectaron a las ciudades pequeñas y a las capitales lo que redujo los costos y amplió las posibilidades para que dichas cadenas comerciales se establecieran en las primeras; la feminización del mercado laboral lo que incrementó los ingresos de las familias lo que les permitió acceder a bienes durables (como el automóvil y el refrigerador) y en consecuencia hizo atractivo recurrir a las cadenas comerciales para comprar los artículos de uso cotidiano, y también hizo que las mujeres tuvieran menos tiempo libre para dedicarlo a la compra de artículos y alimentos, y requirieran de espacios donde adquirir todo de una sola vez. Estos cambios promovieron la descentralización de los supermercados, por un lado, se hicieron presentes en ciudades ya no sólo medianas y grandes, sino también pequeñas; y por otro lado, dejaron estar enfocados solamente en las zonas y necesidades de la población de clase media y alta, para establecerse en áreas menos privilegiadas desde el punto de vista económico. 4

Con el paso de los años, se produjo una nueva transformación caracterizada por la concentración desde el punto de vista de la marca y del origen de los capitales, de los supermercados. En el caso mexicano, éstos concentran el 45% de la venta de perecederos, de ellos tan sólo cinco cadenas comerciales controlan el 80% del mercado. Todas ellas pueden ser consideradas transnacionales, puesto que el capital extranjero que hay en ellas representa entre el 75% y el 90%. 5

Para operar adecuadamente, los supermercados necesitan garantizar durante todo el año el abasto de artículos en grandes volúmenes con ciertos estándares de calidad homogéneos a lo largo del tiempo. Para ello requieren en primer lugar, de infraestructura apropiada de carreteras y transporte refrigerado que garantice que los productos lleguen en óptimas condiciones a los consumidores. En segundo lugar, requieren contar con un conjunto de proveedores que surtan productos que cumplan con estándares de calidad para ser distribuidos a través de las diversas tiendas. Como consecuencia de este ultimo elemento, el crecimiento de las tiendas de autoservicio ha generado una transformación de las cadenas productivas, ya que los productores tienen que garantizar que sus productos cumplen con los criterios establecidos por dichas cadenas comerciales.

Por otro lado, los proveedores deben tener la suficiente capacidad para contar con la cantidad de artículos requeridos por las cadenas comerciales que demandan entregas puntuales. Esta situación ha significado la necesidad de crecimiento de los productores medianos y grandes que a través de créditos y asociaciones, han incrementado su capacidad productiva y se han consolidado, sin embargo, también ha impactado negativamente a los pequeños que ante la incapacidad para satisfacer dichas demandas han dejado de ser competitivos, e incluso han llegado a desaparecer. 6


Las tiendas departamentales

Surgieron en 1852 en Francia con la creación de la La Maison du Bon Marché en París. La diferencia radical de este establecimiento con los que existían hasta ese momento era que los productos estaban colocados en estantes y los clientes podían entrar y salir libremente para observarlos, los precios estaban debidamente señalados por lo que la gente podía saber de forma inmediata cuánto tendría que pagar en caso de querer adquirirlo, y además se instauró una política de cambios y devoluciones sin penalización. Antes del surgimiento de esta tienda, había un mostrador y los clientes tenían que solicitar el producto que estaban interesados en adquirir a los empleados que debían ir al almacén a buscarlo.

Posteriormente, en 1900, la Hudson’s Bay Company en Canadá estableció el concepto de tiendas por departamentos o secciones. En un inicio, cada espacio era arrendado a un proveedor quien podía así vender sus productos, sin embargo, poco a poco, los proveedores más grandes compraron a los pequeños hasta que las tiendas departamentales quedaron configuradas tal y como las conocemos hoy en día.

En México, este concepto nació en 1857 con el establecimiento de Fábricas de Francia y posteriormente con el surgimiento de El Palacio de Hierro en 1885. El crecimiento de este tipo de tiendas en nuestro país fue paulatino, poco a poco fueron surgiendo algunas otras de tal manera que para finales del siglo XX, el mercado estaría configurado no solamente por tiendas nacionales sino también por algunas otras internacionales.

Además, en 1969 se creo un nuevo formato comercial: 7 los centros comerciales, donde estarían presentes una o unas cuantas tiendas departamentales, de autoservicio (en el 75% de ellos) y/o cines (en el 53% de ellos), todos ellos conocidos como “tiendas ancla”, compartiendo el espacio con tiendas mas pequeñas que ofrecen una gran diversidad de productos. 8 Los centros comerciales son desarrollados, en ocasiones por las tiendas departamentales y de autoservicio, bajo la filosofía de “One Stop Shopping”, es decir, encontrar en un mismo lugar una diversidad de productos con el objetivo de hacer un uso más eficiente del tiempo. 9

Al igual que en el caso de las tiendas de autoservicio, algunos factores han determinado en los últimos años el crecimiento de las tiendas departamentales y centros comerciales a lo largo de nuestro país. Entre ellos se encuentran la urbanización que ha favorecido el surgimiento de ciudades de mediano y gran tamaño con suficiente población para hacer atractivo el establecimiento de un centro comercial donde estarán presentes una o más tiendas departamentales y/o de autoservicio; mayores fuentes de capital que promueven tanto el surgimiento como el crecimiento de tiendas de este tipo; incremento del ingreso familiar derivado no sólo de la estabilidad económica de los años recientes en el país sino también de la incorporación de la mujer al mercado laboral, lo que permite a las familias acceder al tipo de productos ofrecidos en estos establecimientos. 10


Las tiendas de autoservicio y departamentales en la actualidad

Hoy en día es común encontrarnos al andar por la calle una tienda de autoservicio, una departamental o un centro comercial, y acceder a cualquiera de ellas para comprar algún artículo.

Debido a las diferencias que hay entre las distintas tiendas de autoservicio, la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (ANTAD) , 11 las clasifica según el tamaño del inmueble donde se ubican, las líneas de mercancías que venden y los servicios adicionales que ofrecen al consumidor. Considerando estos elementos, se clasifican en:

a) Megamercados. Tienen una superficie superior a los 10 mil m2 y venden todas las líneas de mercancías, a saber: abarrotes comestibles y no comestibles, productos perecederos, ropa, calzado, muebles, regalos, vinos y licores, mercería, joyería, ferretería, productos para el cuidado y aseo personal, juguetería, deportes y equipaje, lavadoras y demás productos para el hogar, papelería, equipos de cómputo, artículos para mascotas y accesorios para autos.

Además, ofrecen entre otros servicios adicionales (cuya existencia varía de acuerdo con las políticas internas de cada cadena comercial) como farmacia, revelado fotográfico, óptica, reparación de calzado, peluquería o estética, restaurante, taller mecánico, agencias de viajes, de seguros y servicios bancarios.

b) Hipermercados. Tienen una superficie entre 4,500 y 10 mil m2; manejan casi todas las líneas de mercancías antes mencionadas y también proporciona algunos servicios.

c) Supermercados. Pueden tener desde 500 hasta 4,500 m2. Los productos que manejan son principalmente abarrotes y perecederos. Por lo general, sólo ofrecen el servicio de farmacia, fotografía, revelado fotográfico y algún otro.

d) Clubes de membresía. Tienen una superficie mayor a 4,500 m2 y expenden abarrotes, perecederos, ropa y mercancías generales (muebles, regalos, productos de aseo personal, electrodomésticos, entre otros); nacionales o importados, que en algunos casos están constantemente a disposición del cliente pero en otros, serán vendidos por temporada o en una única ocasión. Las tiendas presentan austeras condiciones físicas y poca decoración, manejan productos en paquetes pues su venta está enfocada al mayoreo y medio mayoreo. Pero lo más importante es que sólo pueden comprar quienes pagan una membresía, que se otorga a través de una credencial no transferible y que debe mostrarse cada vez que se desee adquirir algún producto en el establecimiento. Ofrecen servicios adicionales como farmacia, cajero automático, fuente de sodas, entre otros.

e) Bodegas. Generalmente su tamaño es de 2,500 m2 pero puede ser mayor. Manejan la mayor parte de las líneas de mercancías pero con un surtido y variedad mucho menores. Sus precios son más baratos debido a las austeras condiciones físicas y a la poca decoración del inmueble; además, en algunas bodegas la compra de medio mayoreo implica mayor descuento. No ofrecen ningún tipo de servicio adicional que implique atención directa.

f) Tiendas de conveniencia. La superficie es menor a 500 m2; comercializan principalmente alimentos y bebidas cuya variedad y surtido son limitados. Funcionan las 24 horas y su éxito se basa justamente en que su horario permite hacer compras en el momento en el que se requiere y la rapidez de compra.

g) Mini súper: Se ubican en superficies menores de 250 metros cuadrados y venden una amplia variedad de productos: refrescos, botanas, cigarros, lácteos, cerveza, abarrotes, congelados, productos de limpieza, vinos y licores, entre otros. Por su parte, las tiendas mejor conocidas en México como “abarrotes”, están esparcidas por todo el territorio nacional, principalmente en zonas urbanas y rurales.

Asimismo, otro elemento que distingue a un tipo de tienda de otro es el medio de pago que pueden utilizar los clientes en cada de una de ellas. Es decir, si es posible pagar únicamente con efectivo o si se puede hacer uso de tarjetas de crédito, débito o incluso tarjetas de puntos o monederos electrónicos que son expedidos por la propia tienda para fomentar la lealtad de sus clientes.

Por su parte, las tiendas departamentales son aquellas en donde se pueden encontrar diversas secciones dedicadas ya sea a artículos personales tales como ropa, zapatos, accesorios; otras donde se pueden encontrar artículos para el hogar tales como muebles de diversos tipos, blancos, ferretería, entre otros; espacios de entretenimiento tales como electrónicos, juguetería; y en los últimos años también algunos dedicados a la venta de alimentos sobre todo gourmet. Algunos ejemplos de estas tiendas son El Palacio de Hierro, Liverpool, Coppel, Sears, Famsa, Suburbia, Sanborns, Fábricas de Francia, entre otros.


Establecimientos existentes

De acuerdo con el Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas (Denue), al primer semestre de 2012 había en el territorio nacional 3,686 supermercados. Al analizar dichos datos, se hace evidente que la penetración de los supermercados registra mayor dinamismo en algunos estados del país, puesto que tan sólo en 11 de ellos (Estado de México, Distrito Federal, Baja California, Nuevo León, Sonora, Jalisco, Veracruz, Chihuahua, Sinaloa, y Coahuila) están concentrados alrededor del 70% de estos establecimientos.


Cadenas de supermercados como Wal-Mart, Comercial Mexicana, Soriana, Casa Ley, Chedraui H-E-B se caracterizan por tener presencia a escala nacional, pero también hay un importante número de cadenas regionales dispersas en los diferentes estados.

Con lo que respecta a las tiendas departamentales, suman un total de 2,275 en todo el país. En el Distrito Federal, Estado de México, Sinaloa, Jalisco, Veracruz, Nuevo León, Guanajuato, Baja California y Sonora se concentra el 59.4%, como se observa en la siguiente gráfica:


Generación de empleos

Dada la inversión en 2011 que superó 3,600 millones de dólares, las cadenas asociadas a la ANTAD incrementaron el piso de venta en 9.2%, lo que significó la apertura de más de dos mil 400 tiendas, de las cuales, 70% correspondieron a tiendas especializadas , 12 26% a tiendas de autoservicio y 4% a tiendas departamentales.

La existencia y expansión de las tiendas de autoservicio y departamentales en el país contribuye a la creación de empleos. Según la clasificación que realiza el IMSS, en estos dos tipos de tienda, se generaron en 2011 alrededor de 44 mil empleos. 13 Además, se crea un efecto multiplicador en actividades relacionadas con las promociones, seguridad, servicios y logística, entre otros. En su conjunto, estas actividades complementarias crearon un total de 3 millones 380 mil empleos el año pasado.


La participación en el PIB

Como se observa en la siguiente gráfica, al término del 2011, la participación de las tiendas asociadas en torno a la ANTAD en el PIB era de 4.31 miles de millones de pesos, lo que representa el 3.2% de este indicador. Ello se debe directamente a las ventas que, durante el año pasado, fueron de alrededor de un millón de millones de pesos.

Como ya se mencionó, la actividad de este sector tiene un efecto multiplicador, puesto que se genera una cantidad importante de empleos que impactan positivamente en el bienestar de las familias mexicanas. En 2011, las tiendas asociadas a la ANTAD tenían una plantilla superior a 650 mil empleados, estaban presentes en prácticamente todas las 450 poblaciones de más de 30 mil habitantes y llevaron a cabo una inversión de cerca de 3 mil millones de dólares.


Ventas

Al igual que en los rubros antes mencionados, las tiendas departamentales, de autoservicio y especializadas asociadas en torno a la ANTAD tienen un peso considerable respecto de lo que ocurre en el sector. De acuerdo con datos de la propia Asociación, del total de ventas nacionales, el 48.1% ocurre a través de alguno de los miembros de ésta (9.6% tiendas especializadas, 8.3% tiendas departamentales y 30.2% tiendas de autoservicio).

Respecto a la tendencia de ventas, aunque 2008 fue un año complicado debido a la crisis económica internacional que terminó afectando a nuestro país, el comportamiento positivo ha empezado a recuperarse, tal y como se muestra en la siguiente tabla:

Fuente: ANTAD.

Las ventas totales generadas en 2011 por la totalidad de estos establecimientos comerciales fueron de 984 mil millones de pesos (dicho montó implicó un crecimiento nominal total con respecto a 2010 de 11.5%), que equivalió a 170 mil millones de pesos en las tiendas departamentales, 618 mil millones de pesos en las tiendas de autoservicio, y a 196 mil millones de pesos en las especializadas. De manera específica, la venta de alimentos (abarrotes comestibles y perecederos) registró un crecimiento de 11.2%, de mercancías generales 11.8% y el de ropa y calzado 12.4%.

Al considerar las ventas de los establecimientos que tienen más de un año de operación, el crecimiento acumulado nominal anual ascendió a 5.0%, el cual estuvo compuesto de la siguiente manera:

a) Supermercados. Representa 53% de la venta total de ANTAD, tuvo un crecimiento de 3.8%, integrado por abarrotes con 4.7% y perecederos con 1.9%.

b) Mercancías generales. Representa 36% de la venta total de ANTAD, tuvo un crecimiento de 6.0%. Las líneas de mercancía con mejor desempeño se observó en los rubros de electrónica, video y celulares, con un crecimiento de 6.2%; la relacionado con línea blanca registró un crecimiento de 9.6% y juguetería con 10.5%.

c) Ropa y Calzado que representa 11% de la venta total de ANTAD registró un crecimiento de 7.6%. De manera particular, el rubro de ropa tuvo un crecimiento de 7.4% y el de calzado de 8.4%.

Finalmente, en lo que se refiere a los centros comerciales, que son el espacio donde con mayor frecuencia encontramos las tiendas de autoservicio, departamentales y especializadas, las cifras son alentadoras y muestran un crecimiento importante del sector en nuestro país. A inicios de 2010 había 254 centros comerciales, que representaban en el acumulado 51 millones de metros cuadrados construidos. Estas propiedades estaban ubicadas en 52 ciudades (55 millones de personas, es decir, alrededor del 55% de la población total del país). Para mediados de ese mismo año, el número total de centros comerciales había crecido a 515, en 68 ciudades, llegando entonces a 70 millones de personas. En tan sólo seis meses, el número de centros creció 2.4 veces y la población que tenía acceso a ellos, 27%. 14


El gasto de las familias mexicanas en el sector

Las tiendas departamentales y de autoservicio representan los establecimientos donde las familias mexicanas gastan continuamente para adquirir diversos bienes.

Muchos de los alimentos, bebidas y tabaco, son adquiridos en supermercados. De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (Enigh 2010) elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), de los 29 millones 43 mil 363 hogares contabilizados en México, 99% realizan gastos en este rubro. Es decir, 28 millones 854 mil 607 hogares destinan 33.7% de su ingreso para comprar diversos alimentos (cereales, carnes, pescados y mariscos, leche y sus derivados, huevo, aceites y grasas, etc.), bebidas, entre otros, lo que implica un gasto mensual promedio de $2,818.

En estos establecimientos, así como en tiendas departamentales algunas familias también compran ropa y calzado, monto que, según la Enigh, asciende $594 mensuales aproximadamente. En estas tiendas se adquieren artículos y servicios para el hogar, los cuales incluyen cristalería, blancos y utensilios, enseres domésticos y cuidados de la salud, entre otros; en estos bienes las familias gastan al mes $539.

Los artículos de educación y esparcimiento forman parte de la oferta de los supermercados, en las que 64.1% de las familias contabilizadas en la Enigh 2010, gastan 13.4% de su ingreso, lo que representa $1,738 mensuales.

En supermercados y minisupers también se ofertan artículos para el cuidado personal (jabón de tocador, lociones y perfumes, pasta dental y enjuague bucal, hilo y cepillo dental, champús y enjuagues para el cabello, desodorantes y talcos, cremas para el cuerpo y para la cara, cremas para afectar y rastrillos, cosméticos, polvo y maquillaje, papel sanitario, pañuelos desechables, rasuradoras, secadoras, etc.). Cada mes las familias gastan en este rubro $630, lo que representa 7.5% de su ingreso.


Asimismo, los datos de la Enigh nos permiten agrupar a las familias mexicanas de forma creciente de acuerdo con su nivel de ingreso en diez grupos de igual tamaño llamados deciles. Es decir, aquellas familias que se encuentran en los primeros deciles son las que se ven afectada por ciertos niveles de pobreza, mientras que las que se encuentran en los deciles superiores, gozarán de una posición económica privilegiada. A continuación se presentan, de manera específica, los diversos gastos mensuales que realizan las familias por decil en los diferentes artículos que compran en supermercados, minisúpers y tiendas departamentales.




Nota: Dentro de esta categoría se encuentran los gastos realizados por las familias mexicanas en detergentes (polvo, líquido, pasta, gel), jabón de barra, blanqueadores, suavizantes de telas, limpiadores (en polvo o líquido), servilletas y papel absorbente, platos y vasos desechables, papel aluminio y encerado, escobas, trapeadores, recogedores, fibras, estropajos, escobetas, pinzas para ropa, lazos, jergas y trapos de cocina, cerillos, pilas, focos, cera y limpia muebles, insecticidas líquidos, en polvo, pastilla, raid eléctrico, desodorante ambiental y sanitario, recipientes de lámina (cubetas, tinas, etcétera), recipiente de plástico (cubetas, tinas, mangueras, etcétera), otros artículos, servicio doméstico, lavandería, tintorería, jardinería, otros servicios: fumigaciones, etcétera.


Nota: En esta categoría se incluyen los servicios relacionados con preprimaria, primaria, secundaria, preparatoria, profesional, posgrado, educación técnica, estancias infantiles (excepto preprimaria), enseñanza adicional, educación especial para discapacitados, internados, cuidado de niños (persona particular), transporte escolar, libros para la escuela, pago de imprevistos como: derecho a examen extraordinario, cursos de regularización, etcétera, equipo escolar: máquina de escribir, calculadora, etcétera, pago de imprevistos para educación técnica como derecho a examen, cursos de regularización, etcétera, material para la educación adicional, reparación y/o mantenimiento de equipo escolar, enciclopedia y libros (excluya los de la escuela), periódicos, revistas, audiocasetes, discos y discos compactos, otros. Cines, teatros y conciertos, centros nocturnos (incluye alimentos, bebidas, tabaco, cover, propinas, etcétera), espectáculos deportivos, lotería y juegos de azar, cuotas a centros sociales, asociaciones, clubes, etcétera. Servicios de televisión por cable, satélite, pago por evento y paquetes, renta de casetes para video juegos, discos compactos y videocasetes. Otros gastos de recreación: museos, ferias, juegos mecánicos, balnearios, etcétera, radio y radio despertador sin tocacintas, estéreo y modular, grabadora con o sin despertador (excepto con reproductor de CD’s), televisión blanco y negro (incluye portátil), televisión de color (incluye portátil), video casetera y DVD, computadora, accesorios para computadora (Mouse, módem, etcétera), antena parabólica, decodificador, control remoto, etcétera. Accesorios: bocinas, audífonos, antena aérea, control remoto, etcétera. Videocasetes, cartuchos y discos para video juegos. Reproductor de discos compactos (incluye discman, grabadora con CD). Reproductor de discos compactos para vehículos y auto estéreos. Alquiler de televisión, videocaseteras, videocámaras, computadoras y equipo. Otros aparatos: regresadora de video, walkman, etcétera. Reparación y/o mantenimiento de los artículos anteriores. Proyectores. Cámaras fotográficas y de video. Material fotográfico, películas. Servicio fotográfico, revelado e impresión. Otros artículos y servicios: tripie, alquiler del equipo, proyectores, etcétera, Reparación y mantenimiento de los artículos anteriores, Juguetes, juegos de mesa. Juegos electrónicos, video juegos. Instrumentos musicales. Artículos de deporte y cacería (aparatos para ejercicio, etcétera). Artículos de jardinería: plantas, flores, macetas, tierra, abono, etcétera. Reparación y/o mantenimiento de los artículos anteriores (especifique). Compra y cuidado de animales domésticos: patos, perros, etcétera.

Nota: En este grupo de gastos los artículos considerados son los siguientes: tintes y líquido para permanente, bronceadores y bloqueadores, gel, spray, Mouse para el cabello, cosméticos, polvo y maquillaje, sombra, lápiz labial, delineador de ojos, etcétera. Esmalte para uñas. Toallas sanitarias. Pañales desechables. Artículos de tocador para bebé. Cepillos y peines. Artículos eléctricos: rasuradora, secadora, etcétera. Reparación y/o mantenimiento de los artículos anteriores. Otros: donas y mariposas para el cabello, limas de uñas, pasadores, etcétera. Corte de cabello y peinado. Baños y masajes. Permanentes y tintes. Manicure. Otros servicios: rasurar, depilar, etcétera.

La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) y el sector de tiendas departamentales y de autoservicio

Profeco desempeña un papel activo en la protección de los derechos de los consumidores del sector de tiendas departamentales y de autoservicios, buscando evitar que éstos sean sujetos de abusos de parte de los proveedores y además garantizando que cuenten con suficiente información respecto del costo de los productos ofrecidos por estos establecimientos para poder así tomar mejores decisiones de consumo.

En lo que se refiere al primer ámbito, el de la normatividad, la Ley Federal de Protección al Consumidor (LFPC) establece las reglas que los proveedores de este sector deben observar.

De acuerdo con el artículo 32 de la LFPC, los establecimientos no pueden hacer uso de información o publicidad engañosa para dar a conocer los productos que comercializan. En dicho artículo que “se entenderá por información o publicidad engañosa o abusiva aquella que refiere a características o información relacionada con algún bien producto o servicio que pudiendo no ser verdadero, inducen a error y confusión por la forma inexacta, falsa, exagerada, parcial, artificiosa o tendenciosa en que se presenta”.

En el artículo 46 apartado IV se establece lo relativo a las promociones y ofertas, las cuales se entienden como el ofrecimiento al público de productos o servicios de la misma calidad a precios rebajados o inferiores a los normales del establecimiento.

En el artículo 48 de la misma Ley se especifica que en las promociones y ofertas se observarán las siguientes reglas “En los anuncios respectivos deberán indicarse las condiciones, así como el plazo de duración o el volumen de los bienes o servicios ofrecidos; dicho volumen deberá acreditarse a solicitud de la autoridad. Si no se fija plazo ni volumen, se presume que son indefinidos hasta que se haga del conocimiento público la revocación de la promoción o de la oferta, de modo suficiente y por los mismos medios de difusión, y todo consumidor que reúna los requisitos respectivos tendrá derecho a la adquisición, durante el plazo previamente determinado o en tanto exista disponibilidad, de los bienes o servicios de que se trate”.

De igual manera, en el artículo 66 de la propia LFPC, establece que toda operación a crédito al consumidor, se deberá:

a) Informar al consumidor previamente sobre el precio de contado del bien o servicio de que se trate, el monto y detalle de cualquier cargo si lo hubiera, el número de pagos a realizar, su periodicidad, el derecho que tiene a liquidar anticipadamente el crédito con la consiguiente reducción de intereses, en cuyo caso no se le podrán hacer más cargos que los de renegociación del crédito, si la hubiere. Los intereses, incluidos los moratorios, se calcularán conforme a una tasa de interés fija o variable;

b) En caso de existir descuentos, bonificaciones o cualquier otro motivo por el cual sean diferentes los pagos a crédito y de contado, dicha diferencia deberá señalarse al consumidor. De utilizarse una tasa fija, también se informará al consumidor el monto de los intereses a pagar en cada período. De utilizarse una tasa variable, se informará al consumidor sobre la regla de ajuste de la tasa, la cual no podrá depender de decisiones unilaterales del proveedor sino de las variaciones que registre una tasa de interés representativa del costo del crédito al consumidor, la cual deberá ser fácilmente verificable por el consumidor;

c) Informar al consumidor el monto total a pagar por el bien, producto o servicio de que se trate, que incluya, en su caso, número y monto de pagos individuales, los intereses, comisiones y cargos correspondientes, incluidos los fijados por pagos anticipados o por cancelación; proporcionándole debidamente desglosados los conceptos correspondientes;

d) Respetarse el precio que se haya pactado originalmente en operaciones a plazo o con reserva de dominio, salvo lo dispuesto en otras leyes o convenio en contrario, y en caso de haberse efectuado la operación, el proveedor deberá enviar al consumidor al menos un estado de cuenta bimestral, por el medio que éste elija, que contenga la información relativa a cargos, pagos, intereses y comisiones, entre otros rubros.


En este sentido, es importante tomar en cuenta que Profeco no será competente para aquellos casos en los que las tarjetas de crédito no son otorgadas por la tienda, sino por una institución bancaria, en cuyo caso la autoridad competente es la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef).

En cuanto al segundo aspecto, el de la información al consumidor, la Profeco cuenta con el programa Quién es Quién en los Precios que concentra información actualizada sobre precios de los productos de mayor demanda para que el consumidor pueda comparar y tomar mejores decisiones de compra. Además, fomenta el proceso de competencia al aumentar la transparencia de los mercados. En 2011 se recabaron cerca de 8 millones de precios, y para el cierre de este año se habrán recolectado alrededor de 10 millones de éstos, lo cual da a los consumidores una herramienta de comparación que bien utilizada consumidores puede generar ahorros considerables.

Para la obtención de la información difundida a través del QQP, semanalmente se visitan supermercados, mercados y pescaderías, farmacias, papelerías, tiendas especializadas en electrodomésticos y departamentales, así como tortillerías en 26 ciudades del país. Así, el consumidor podrá tener información de referencia en el momento de llevar a cabo la compra de un producto. Asimismo, durante épocas de alto consumo tales como Cuaresma, regreso a clases y Navidad, el QQP lleva a cabo levantamientos especiales de pescados y mariscos; útiles y uniformes escolares así como libros; y juguetes respectivamente. Dicha información es dada a conocer a través del sitio institucional de la Profeco, el Portal del Consumidor y recientemente a través de la aplicación digital del Programa disponible para smartphones y tabletas.


Conclusión

Las tiendas de autoservicio y departamentales, cada vez tienen mayor presencia en las diferentes entidades del país. Esta evolución se sustenta en factores económicos, políticos y sociales que han favorecido el crecimiento rápido de éstas a lo largo del país.

Como se ha mostrado a lo largo del texto, el sector es de gran importancia para la economía del país no sólo en términos del peso que tiene para el Producto Interno Bruto de éste, sino además como fuente de empleo para los mexicanos, teniendo con ello un efecto multiplicador en términos de bienestar.

En lo que se refiere al consumidor, a diferencia de otros sectores, respecto de éste puede decirse que el contacto es permanente debido al tipo de productos que se comercializan a través de él. Prácticamente todos los días, los consumidores recurrimos a alguno de los proveedores que forman parte de él para adquirir alimentos, artículos personales, para el hogar, entre otros, por lo que resulta de vital importancia garantizar que las relaciones de consumo en este ámbito sean equitativas y se cumpla con lo que establece la LFPC al respecto, para evitar así engaños y abusos que pueden dañar gravemente los derechos de los consumidores.

La Profeco trabaja cotidianamente para ofrecer a los consumidores herramientas tales como el Programa Quién es Quién en los Precios y el Portal del Consumidor, a través de las cuales éstos pueden contar con información que les permita tomar mejores decisiones de compra.

1 Skully, David, et.al. (August 1998), “Mexican Supermarkets Spur New Produce Distribution System”, in: USDA, Agricultural Outlook, Ago-253, p. 14.

2 Schwentesius Rindermann, Rita; Gómez Cruz, Manuel Ángel, Supermercados en México: Evolución y Tendencias, en http://www.rimisp.org/getdoc.php?docid=834

3 Traill, Bruce W. (2006): The Rapid Rise of Supermarkets?, Development Policy Review, Blackwell Publishing, 24 (2), p. 163.

4 Ibid.

5 Reardon, Thomas; Berdegué, Julio A. (2002): The Rapid Rise of Supermarkets in Latin America: Challenges and Opportunities for Development, Development Policy Review, Blackwell Publishers, Oxford, 20 (4), pp. 377-378.

6 Reardon, Thomas; Timmer, C. Peter; Berdegué, Julio A (2007): Supermarket Expansion in Latin America and Asia: Implications for Food Marketing Systems, en http://www.regoverningmarkets.org/en/filemanager/active?fid=453. , pp. 51-52

7 En ese año se establecieron en el país, los primeros centros comerciales: Plaza Universidad en la Ciudad de México y Plaza del Sol en Guadalajara. Rodríguez Barrera, Juan Ignacio (2010): Retail Development Surges in Mexico: The Current Situation and Growth Prospects, Retail Property Insights, International Council of Shopping Centers, Vol. 17, No. 3, p. 7

8 A este formato se ha añadido en los últimos años la construcción de hoteles, departamentos u oficinas dentro de la misma infraestructura del centro comercial, tal es el caso por ejemplo de Reforma 222, Centro Comercial Antara, entre otros. Rodriguez, op.cit., pp. 7-8.

9 Reardon (2007), op.cit., p. 50

10 Rodríguez Barrera, ibid.

11 La Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (ANTAD), es una organización de servicio que representa los intereses de sus Asociados, promoviendo el desarrollo del comercio detallista y sus proveedores en una economía de mercado con responsabilidad social. Comenzó a operar en 1983, con las principales cadenas detallistas del país. Hoy en día, se compone de 102 cadenas, de las cuales 48 son de Autoservicio, 17 Departamentales y 47 Especializadas. En conjunto representa a 30,224 establecimientos (4,592 autoservicios, 1,640 departamentales, y 23,992 especializadas) con 22.1 millones de metros cuadrados de piso de venta.

12 Las tiendas especializadas son aquellas en las que el consumidor puede recorrer la tienda mirando los productos con la posibilidad de ser atendido por un vendedor que le proporciona información y asesoramiento sobre éste. El éxito, de muchas cadenas de tiendas especializadas se basan en su surtido especializado y en la atención por parte de los vendedores. Éstas no tienen de todo, pero sí una amplia variedad del producto en el que se “especializan”, por ejemplo, ropa, zapatos y accesorios; alimentos, vinos y licores, artículos de oficina y papelería, entre otros.

13 Las tiendas asociadas a la ANTAD tenían en 2011 una plantilla de empleados superior a 650 mil empleados.

14 Rodriguez, op.cit., p.7.


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Última modificación :

07-Mar-2013 por la Dirección General de Estudios sobre Consumo

 

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